De película
Estas dos últimas semanas no han sido para nada favorables a dos de los directores de cine más renombrados y conocidos de Hollywood, y del mundo. La mala suerte, o tal vez simplemente ladrones de alto vuelo han estado rondando la cabeza de Francis Ford Coppola, y la de Steven Spielberg. Estos dos han sido víctimas de hurtos, y ello no representa sólo el robo de materiales físicos que puedan ser comprados nuevamente o adquiridos con otras personas, ni que se encuentren fijados a un seguro en caso de robo. Lo más grave en estos dos casos es que el robo cometido ha dejado como saldo que ambos directores pierdan material de sus respectivas próximas producciones. Ello conlleva no sólo a un retraso en el estreno de estas películas sino que puede significar también un boicot de la producción, pues todo lo avanzado, o al menos parte de ello está ahora en manos de otras personas que pueden hacer con ello lo que deseen: desde guardarlo o quemarlo, hasta venderlo y publicarlo haciéndolo de conocimiento público. Lo que sería fatal para ambos directores pues el secreto de la película, sería descubierto, haciendo, de esta manera, que esta pierda interés para muchos espectadores.
El primer robo se dio en una propiedad que tiene Francis Ford Coppola -director de filmes como El Padrino- en Argentina. De allí se llevaron varias computadoras entre las que se encontraba una que contenía el guión de su nueva película, que trataba sobre inmigrantes italianos que llegaban a ese país sudamericano, y donde una familia recién llegada iba tomando el lugar como su propia tierra y avanzaba por no sentirse apartados. Un representante del director afirmó que habría una recompensa para quien devuelva la computadora o al menos la memoria en la que se encontraba grabado el archivo que contenía el guión de esta película. Mientras todos esperan en el inmueble, en el que se produjo el robo, que así sea.
Por otro lado, al director de las películas Jurassic Park o Indiana Jones, le han robado, durante la misma producción de su película, materiales con fotografías de lo que sería la nueva entrega de Indiana Jones, que es retomada casi después de 20 años con un Harrison Ford que, aunque ahora se parece a quien había representado a su padre hace un par de décadas, sigue dando saltos con su chaleco y su sombrero y su inseparable soga que lo salva de innumerables caídas con tal de proteger a su dama, resguardar un tesoro, o de encontrar otro. Una ayudante de Spielberg señaló que si cualquier medio recibía la oferta de comprar material relacionado a la película, debía rechazar la oferta, ya que se trataba, por supuesto, de material robado.
Dos directores, viviendo momentos que tal vez ellos mismos hubiesen podido escribir en un guión, o haber llevado a la pantalla mediante su imaginación. Ahora sólo esperan recuperar lo perdido, y que sus películas no fracasen o se estanquen aún antes de haber culminado su producción.