DESPIERTENLO QUE SE ENFRIA EL DESAYUNO
¡Jooooooorgeeeee! ¡El desayuno se enfría! Ese es el primer grito que se oye en casa los días domingos que prácticamente se ha convertido en el día oficial de tomar desayuno en el hogar. Ese día nuestro inmueble se ve invadido por la camaradería y por supuesto por la comida.
Jorge es mi hermano menor, el dormilón de la casa. Aunque para ser justos se la pasa la semana trabajando y el fin de semana aprovecha para recuperar las horas de sueño. Habría que sumarle el hecho de que él es músico y tiene la bohemia en la sangre. Es por eso que, sin importarle que al día siguiente deba levantarse temprano para ir a trabajar, para de reunión en reunión entre semana, llega muy tarde a casa y a la hora del desayuno en los días laborales sale disparado a sus trabajo casi sin saludar. Nosotros hacemos prácticamente lo mismo. Yo salgo para la universidad muy temprano también y no regreso hasta las ocho de la noche aproximadamente. Es una rutina bastante fuerte la de hoy en día. Las viejas mesas familiares han sido casi desterradas y ahora la costumbre es tomar desayuno de pie o incluso caminando. Tengo un amigo que me contó que se lleva su taza de café y sus panes a la ducha y va desayunando mientras se asea. Otro amigo toma desayuno a toda prisa y sale de casa casi con los pantalones abajo al estilo de Cantinflas, enciende su carro para que vaya calentando el motor y aprovecha esos segundos para terminar de vestirse. En esa vorágine hemos caído todos de algún modo.
Mi casa no ha sido ajena a esta situación y como les cuento hemos instituido los domingos como el día familiar. Todos estamos comprometidos a quedarnos en casa ese día y compartir una mesa. Si se tiene un compromiso la noche anterior es preferible pasarse de largo y llegar a la casa con la bolsa de pan y el periódico bajo el brazo en lugar de llegar a mitad de madrugada y sufrir para ponerse en pie a la hora de desayunar. Pero es difícil que una persona bohemia entienda estos razonamientos, para ellos el tiempo queda abolido. Si trabajan es porque necesitan el dinero como herramienta para conseguir sus vicios, llámese música, libros, pinturas, esculturas. La partida de dinero destinada a asuntos más serios como la alimentación y la salud o el mejoramiento de la infraestructura del hogar es reducida a favor de la bohemia (spanish property). Sin embargo estas personas por lo general son bonachonas, de carácter muy noble y dócil y resulta difícil llamarles la atención, hay como una fuerza que nos impide levantarles la voz y reclamarles su pasiva actitud.
Y así con una cara de sueño impregnada en el rostro, los pelos corriendo en todas direcciones, los ojos caídos y la pijama larga que sobrepasan las extremidades los bohemios a duras penas llegan hasta la mesa a tomar desayuno. Así lo hace Jorge y cuando le preguntamos donde estuvo ayer, se produce una laguna en su mente y pasan treinta segundos o más antes que nos conteste que no lo recuerda.