Las propiedades por los aires
En estos últimos días se ha identificado un alza general en los precios hipotecarios. Lo que quiere decir que aumentan los problemas, o mejor dicho las dificultades para quienes estén en búsqueda de una propiedad (comprar o alquilar casa, apartamento, chalet, oficina, etc). Esto se daría porque son muy pocas las personas que hoy en día pueden afrontar los gastos de la financiación inmobiliaria, y serán menos aún, los que podrían continuar pagando su propiedad, o aventurarse a comprar un casa, si esta tendencia al aumento de precios continúa de forma ascendente tal y como lo ha venido haciendo desde hace un par de años.
Pero ¿a qué se debe esta crecida de precios que afecta a la población? Pues simplemente al aumento de los tipos de interés que se han dado en los últimos tiempos. Aunque quizá sea cierto que este no es el único factor que ha contribuido a que se encarezcan las hipotecas de las propiedades, es el elemento más potente y más notorio para que hoy podamos estar discutiendo el alza de precios. Tal como si se tratara de un juego en el que hay que encontrar las pistas de un intrincado misterio aún sin resolver, la subida de intereses se muestra como el factor que más rápido se ha encontrado para empezar a desarticular las razones de este incremento.
Pero ese misterio que se encuentra tras todas las pistas, no es tan oculto, pues se sabe bien que los factores provenientes del mercado son los que han contribuido a esta noticia, que no hace para nada felices a los miles de españoles que mensualmente tiene que pagar sus hipotecas para mantener bajo su nombre la propiedad de la casa, apartamento, u otro. Se puede relacionar directamente esta alza en las hipotecas con los costes más elevados de los intereses, los cuales han desembocado en que durante este año, la hipoteca mensual promedio de una propiedad en España sea de 820 euros, mientras que, si volvemos la vista y la memoria al pasado, hace un par de años atrás, durante el periodo del año 2005, el pago que se hacía cada mes de la hipoteca no era más que de 610 euros por cada familia promedio.
Quizá esto no se consideraría un problema si hubiese correlación entre la ganancia y el gasto de cada familia española. Sin embargo, en estos tiempos, el crecimiento no ha sido igual para todos, por lo que el acto de gastar más dinero en el pago de la hipoteca significa un rompimiento del balance que cada familia tenía de sus gastos. Esa es la cuestión de fondo dentro de este problema que salta a los ojos de la personas. La no equivalencia entre el incremento de los salarios y el incremento de los intereses, por ejemplo en este caso, del sector de los inmuebles. Si hubiese habido una correlación, es decir un desarrollo sostenible de los precios, dentro del mercado, de manera que puedan afectar tanto positiva o negativamente a las dos partes (vendedor y comprador) no estuviésemos hablando de un alza en las hipotecas de las propiedades, sino de un incremento del costo de vida, que sería acompañado por un incremento de los ingresos de cada familia española, lo cual no se ha dado. Este es el problema general, visto panorámicamente. La cuestión de las hipotecas es sólo un síntoma de que no todo va bien, y de que es tiempo de darnos cuenta de lo que ocurre. Quizá más adelante será muy tarde, pero aún es tiempo de reaccionar a nuestro entorno.