Propiedades vacías
El hecho de estar en busca de una vivienda no es fácil para nadie. Si se trata de adquirir una propiedad, cualquiera que esta sea (apartamento, oficina, casa, chalet, casa de playa o si se trata de compra o de alquiler), son varios los elementos que se van apareciendo en el camino, no necesariamente como obstáculos, pero si como factores que hacen del proceso de búsqueda y de adquisición de vivienda más lento; por lo que, hace que se vea como un sendero más estrecho por el que es más difícil andar. Sin embargo, aunque se avanza lento, de todas maneras se avanza.
Pero estas “barreras” tienen nombre propio. Y todas ellas se podrían ir desmenuzando una por una a partir de un diagnóstico que nos arroja como culpable principal a la competencia. Y no es que la competencia sea mala para el mercado, por el contrario es el elemento que más favorece a que el público en general pueda llegar a conseguir lo que quiera a un buen precio, y con las condiciones justas que se merece. Pero esta competencia, de la que hablo, rebasa toda posibilidad positiva del mercado y se sitúa como una forma non grata que lleva a complicar más las cosas, de manera general. Ello se basa en que los competidores que hay en el mercado de las propiedades de inmuebles, se han posicionado por factores no adecuados.
Estos factores son el alza de precios, por poner un ejemplo, que lleva a que sean pocos los que puedan afrontar los gastos necesarios para que se lleve a cabo la transacción del inmueble. No obstante las variaciones del mercado, los precios pueden subir o bajar, pero no por los métodos de reducir la oferta de otros competidores, como se ha dado. Esto se puede ver por ejemplo en el que haya tan solo en Madrid 300 mil viviendas que no se encuentran ocupadas. Y si se toma una cifra que abarque todo el territorio español, se puede notar que asciende vertiginosamente a la cantidad de tres millones y medio de viviendas desocupadas.
¿Cómo es posible que haya una correlación de esa magnitud entre personas que buscan una propiedad para poder vivir, y la cantidad de inmuebles, por así decirlo “abandonados”, sin que pueda alguien tener la capacidad de comprarlo o alquilarlo? El hecho de encontrar a lo largo de toda España, esta misma característica, que se repite una y otra vez, en cuanta ciudad se visita, es síntoma de un problema más grave que está a simple vista pero que requiere de un análisis muy cuidadoso y atento por parte de los encargados de este sector. Con el fomento de alquiler para jóvenes, se ha dado un paso hacia la búsqueda de la eliminación de ese problema tan grave, aunque existan detractores de esta medida, que no ven más que intenciones políticas ocultas detrás de todo ello.
No sólo hay que tomar en cuenta, a partir de todo lo expuesto, la necesidad de las personas de encontrar una casa, o un apartamento. También se debe tomar acciones más pertinentes en todos los campos de la búsqueda de vivienda. Esto no quiere decir realizar acciones que favorezcan directamente a los compradores, sino más bien buscar un equilibrio perfecto entre la oferta y la demanda, que encuentre, dentro del mercado la oportunidad de favorecer a todos los actores.