Sin propiedad a la vista
La búsqueda de propiedades, cuando uno está apurado por mudarse, suele convertirse en una situación realmente desesperante si no se encuentra rápidamente el apartamento o la casa ideal que nos vaya a servir de hogar.
Más aún, si con nuestra desesperación a veces dejamos pasar opciones que en realidad eran buenas y que no debimos desechar antes de evaluar bien lo que teníamos en frente. Sin embargo, este gran problema del intento de encontrar un inmueble es muchas veces truncado, además, por otras circunstancias que se nos escapan de las manos y que no representan situaciones que nosotros podamos controlar directamente.
Un ejemplo de ello es el precio que tienen muchos de los inmobiliarios que están hoy en día a la venta en el mercado y que no son adquiridos por casi ninguna persona que cuente con los ingresos promedio en España. Este es uno de los más grandes casos de la imposibilidad de poder concretar una compra: el dinero. Siempre y cuando la persona tenga la posibilidad monetaria de poder pagar el apartamento, o la casa, o el unifamiliar, o como queramos llamar a la propiedad, se estará frente a una gran posibilidad de poder comprar. Pero de no ser así, lo más probable es que se tenga que decir adiós a la vivienda y también a la opción de la mudanza.
Este, por ejemplo, es mi caso. Yo andaba tratando de mudarme de la casa de mis padres desde enero de este año, pero no encontraba un apartamento que se ajustará a mi bolsillo, por lo cual iba descartando, uno a uno, los lugares. Ello sucedió hasta que terminé por frustrarme, pues el tiempo había pasado bastante rápido –casi cuatro meses ya- y yo no había logrado encontrar un inmueble que me vaya a servir de nuevo hogar. Yo ya no quise seguir buscando después de que habían transcurrido esos primeros cuatro meses, y me la pasé un mes más en la casa de mis padres esperando que me cayera del cielo una oportunidad para empezar a soñar de nuevo en la posibilidad de salir de casas y poder vivir solo por primera vez.
Luego de ese periodo decidí salir a buscar en el mercado inmobiliario una propiedad a la que pueda acceder económicamente, así me tomase varios meses encontrarla. Por lo cual salí muy decidido un día a ver qué podría conseguir. Pero ese día se me ocurrió una idea que se había cruzado por mi cabeza antes, pero que en realidad yo había desechado: compartir el apartamento con un amigo. Antes me había parecido algo absurdo en verdad, pero ahora se mostraba como la única salida posible ante la falta de opciones que había.
Fue así como le dije a un amigo con el cual estudiaba si no deseba compartir un apartamento. Como su respuesta fue positiva, nos dedicamos a buscar un lugar para independizarnos de los hogares en los cuales nos habíamos criado de pequeños. Y como éramos dos y contábamos con más dinero, fue más fácil encontrar un lugar para vivir. Una vez que nos establecimos en nuestro nuevo apartamento pensé que en realidad se había vuelto bastante difícil poder mudarse, si uno deseaba hacerlo independientemente sin contar con el dinero suficiente. Seguramente alguno de ustedes habrá pasado por lo mismo, o tal vez lo hará muy pronto.