Un nuevo futuro en una nueva propiedad
Hoy en día, cuando uno realiza una acción que va a mantenerse por mucho tiempo, debe tener en cuenta factores tanto del presente como del futuro para tomar una decisión final. Es decir, a corto, pero también a largo plazo. La necesidad de una reflexión de esta extensión, se debe a que las personas deben asegurar su vida para poder mantener la tranquilidad de saber que se ha hecho algo bueno que más adelante no nos tenga preocupados.
Por ello cuando compré mi casa hace cerca de tres meses, hubo en mi cabeza toda una constelación de pensamientos que se cruzaban velozmente, pues cada uno de esos pensamientos conformaba un aspecto de mi vida en el presente y también para el futuro. Por ello el pensar en el dinero que se tiene que pagar, el lugar donde se va a vivir, las medidas de seguridad con las que cuenta el lugar, y sobre todo la felicidad y comodidad de la familia son sólo unos cuantos de los varios elementos que me llevaron a realizar la compra de una propiedad inmobiliaria para asegurar mi futuro y el de mi familia.
Sí, la compra de una casa es lo que para mí ha sido lo más grato en los últimos tiempos (en cuanto al aspecto de negocios o de transacciones) No sólo porque significaba contar con una propiedad sino porque significaba un nuevo comienzo, una estancia mas grata e íntima junto a mi esposa y a mi próximo hijo, ya que esperábamos un segundo hijo, que haga crecer nuestra familia
Respecto al embarazo, justamente en estos días he oído que un estudio científico asegura que las mujeres con caderas anchas poseen mayor probabilidad de que sus hijos sean más inteligentes. Cuando oí eso al inicio me dio un poco de risa, pero luego oyendo las razones me parece algo no tan descabellado. Bueno sería algo que tendría que ser bastante probado, pero por ahora no me preocupaba mucho la relación entre la contextura natural de mi esposa y mi hijo, sino más bien su comodidad en su nueva casa. Fue por ello que tuve que hacer algunos cambios, y pasar por ejemplo –sólo durante el periodo que durase el embarazo- nuestro dormitorio a la primera planta, para evitar el agotamiento mi esposa al subir las escaleras.
Ahora que ya estamos bien acomodados en la casa y que no falta ya casi nada por arreglar, sólo queda esperar a que se desenvuelva con toda normalidad lo que falta del proceso de gestación (dos meses según nuestro doctor). Ya cuando nazca mi hijo podremos empezar una vida totalmente nueva, mi esposa, yo y mi primer hijo que espera a su nuevo hermanito o hermanita (no sabemos cuál será porque decidimos tener una sorpresa al momento del nacimiento). Ya no tendremos que vivir junto al resto de la familia en una sola casa, con tíos, primos, abuelos. Por fin tenemos un lugar propio para nosotros, el cual nuestros hijos puedan sentir como totalmente suyo para desarrollar también ellos su futuro, hasta que algún día tengan su propia familia.